Acostumbrados a caminar por las calles y observar la violencia, el desinterés por el bienestar de los niños como algo cotidiano algo que no nos llama la atención, pensemos en cuando fue la ultima vez solamente en que al dirigirnos a algún sitio en un medio de transporte, observamos los ojos en suplica de un niño que abandonando su educación nos ofrecía algún producto que en nuestro apuro, sin observarlo muchas veces rechazamos...!
Piensa ahora en los genios de la historia, imagina al ilustre Albert Enistein “Lustrando tus zapatos”, imagina ahora a Don Issac Newton Vendiéndote manzanas por la ventanilla de tu auto o en el bus que tomas todos los días, que sucedería si Don Pablo Neruda en ves de escribir los versos mas tristes escribiera en una tablilla los tiempos de la combis , imaginemos ahora un ejemplo mas cercano a nosotros así imagina a Carrión el cual en ves de inyectarse la verruga, inhale terocal para olvidar el sonar de su necesidad, que le recuerda que tiene hambre. Ahora piensa en las consecuencias de ello, imagina un mundo sin saber el porque cae una manzana, sin conocer la energía atómica y peor aun sin sentir le poesía de Neruda que nos atraviesa el alma, así pues no maltratamos a u niño solo golpeándolo hay formas que sin ser tan violentas dejan marcas tan profundas en él, como las que puede dejar el mas fiero de los látigos, o el mas potente de los golpes.
Uno de estos látigos y tal ves el mas terrible de todos es nuestra indiferencia ante este problema nuestra falta de reflexión y peor aun nuestra falta de acción, ¡no dejemos que nuestra niñez sienta el vacío de nuestra ausencia!.
sábado, 22 de diciembre de 2007
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